Un espacio de bienestar emocional para mujeres que quieren comprender lo que están viviendo y reconectar consigo mismas.
Cuando el estrés empieza a manifestarse en tu cuerpo, tus emociones, tu trabajo y tus relaciones, comprender lo que estás viviendo puede ser el primer paso para recuperar conexión contigo misma.
Llegas con mucho que contar. Las palabras salen rápido, una historia lleva a otra y, mientras hablas, intentas ordenar todo lo que está pasando.
Pero cuando llega el momento de responder “¿qué estás sintiendo?”, la respuesta no siempre aparece.
No porque no sientas.
Sino porque has pasado tanto tiempo intentando entender lo que ocurre afuera, que reconocer lo que ocurre dentro de ti puede resultar difícil.
Puedes hablar.
Puedes detenerte.
Puedes llorar.
Sin tener que justificar lo que sientes. Sin miedo a ser juzgada.
“No sé por qué te cuento esto…”
Porque necesitabas poder decirlo.
Se manifiesta en tu cuerpo, en tus emociones, en tu trabajo y en tus relaciones.
Lo que comienza como cansancio puede terminar afectando mucho más que tu energía. Tu cuerpo empieza a manifestarlo, tus emociones se vuelven más difíciles de regular y aquello que antes podías manejar comienza a sentirse diferente.
Reconocer la conexión entre todo lo que está ocurriendo no siempre es sencillo.
El cansancio se instala. La tensión aparece. El descanso deja de sentirse reparador.
Lo que sientes se vuelve más intenso. Te cuesta regular tus emociones y contener lo que antes podías manejar.
Concentrarte cuesta más. Tu paciencia disminuye. Lo que antes resolvías con facilidad empieza a demandarte demasiado.
Hablar de lo que necesitas se vuelve difícil. Te cuesta explicar lo que te pasa y puedes terminar sintiéndote sola incluso estando acompañada.
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Ya no se trata solamente de sentirte mejor. Se trata de comprender qué está ocurriendo, escuchar lo que necesitas y volver a conectar contigo.
Significa empezar a escucharte de una manera diferente.
Reconocer lo que sientes.
Comprender lo que necesitas.
Darle espacio a tu propia voz.
No ocurre de un día para otro. Empiezas a reconocer lo que antes pasaba desapercibido y a relacionarte contigo desde un lugar diferente.
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RECONOCES LO QUE SIENTES
Ya no necesitas llegar al límite para darte cuenta de que algo está pasando dentro de ti.
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ENCUENTRAS TU VOZ
Puedes poner en palabras lo que sientes y expresar lo que necesitas sin tener que esconderlo.
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DEJAS DE EXIGIRTE TANTO
Empiezas a mirar tus necesidades con mayor comprensión, sin convertir cada dificultad en una razón para cuestionarte.
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RECUPERAS ESPACIO PARA TI
Tus decisiones empiezan a incluirte. No porque dejes de cuidar a los demás, sino porque tú también formas parte de tu propia vida.
New York
Llevo trabajando con Ingrid 4 meses y he sentido el mayor cambio en mi vida personal y en la manera que me veo a mí misma. Con sus ejercicios y técnicas he podido enfrentar situaciones de manera diferente en comparación de cuando no tenía el privilegio de tenerla como terapeuta.
En ningún momento me he sentido juzgada o cuestionada, mas bien escuchada y respetada por exactamente quien soy.
Estoy muy emocionada por saber que más podremos descubrir juntas en futuras sesiones.
Ingeniera | Katy Texas
En el año de sesiones con Ingrid, he crecido intensamente en poder entender y manejarme mejor en situaciones emocionalmente complejas.
Al prinicipio nos enfocamos en construir un set de herramientas que yo pudiera usar sola para poder regular mis emociones y vivir más presente. Lo hicimos a través de ejercicios de visualización y meditaciones mindfulness. Poco a poco ella me ayudó a encontrar las raíces y patrones en mi forma de pensar y usar lógica para ir combinándolas.
En mi opinión Ingrid es muy buena en escuchar, entender y expandir sobre lo que yo le comparto. Y es muy claro que está realmente en su vocación.
Chile
Gracias por la hermosa experiencia, por el espacio amoroso y seguro.
Por guiarnos, por mostrarnos formas efectivas de enfrentar el día a día.
Se nota la preparación y el cariño con el que trabajas.
Espero repetir la experiencia.
Se trata de volver a escucharte como la mujer que eres.
No siempre llegas sabiendo exactamente qué necesitas. Llegas con lo que estás viviendo: lo que ocurre en tu cuerpo, lo que sientes, lo que no has podido decir y aquello que empieza a afectar tu manera de relacionarte con los demás.
Encontrar un espacio donde puedas detenerte y mirar todo esto con atención puede ayudarte a comprender qué está pasando y qué necesitas en este momento.
Ese es el lugar desde donde comienza mi trabajo.
Agenda una conversación inicial sin costo. Será un espacio para conocernos, conversar sobre lo que estás buscando y contarte sobre las diferentes formas en que puedo acompañarte.